Los gobiernos de Brasil, México, Colombia, Chile, Ecuador, Honduras y Panamá compraron y usaron el software de espionaje más intrusivo proporcionado por la empresa “Hacking Team”. Los hechos salieron a la luz el pasado julio, cuando 400 GB de documentos internos y correos electrónicos de la compañía italiana fueron hackeados y publicados.
Este año, el colombiano Andrés Sepúlveda, el “hacker de Latinoamérica”, aseguraba haber manipulado elecciones en la región durante ocho años. Pero ¿qué implica esta práctica para las democracias de estos países a largo plazo? Gisela Pérez de Acha, especialista en políticas públicas de la ONG Derechos Digitales, planteó la pregunta esta semana en la conferencia sobre sociedad digital re:publica, en Berlín. El software de espionaje “Remote Control System” (RCS) permite acceder a una computadora o a un celular como si fuera el mismo usuario. De esta manera se interceptan fácilmente todo tipo de contraseñas, contactos, correos electrónicos, llamadas, conversaciones de Skype, lugares visitados de internet y toda información almacenada en los dispositivos. “Sin una autorización judicial para una investigación, en ningún estado latinoamericano es legal intervenir comunicaciones privadas, y mucho menos dispositivos electrónicos a distancia”, explicó la abogada y encargada de la investigación del informe de la ONG Derechos Digitales, Gisela Pérez. Hasta el momento, Panamá es el único país que ha abierto una investigación sobre este caso que involucra directamente al expresidente Ricardo Martinelli. Según los documentos filtrados, Martinelli negoció personalmente este software con Hacking Team. En ellos se puede leer cómo funcionarios de gobierno de Argentina, Venezuela, Perú, Guatemala, Paraguay y Uruguay también negociaron precios con Hacking Team, pero no llegaron a cerrar la compra de programas de espionaje.
Origen: Espionaje digital: http://www.dw.com/es/espionaje-digital-una-pr%C3%A1ctica-com%C3%BAn-en-am%C3%A9rica-latina/a-19237204

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